Informe Robinson: Fútbol chileno, Por la Razón o la Fuerza

Con motivo de la Copa América Chile 2015, quiero compartir este documental del programa Informe Robinson sobre el golpe de Estado de 1973 en Chile, y su relación con el fútbol. Del Colo-Colo que estuvo a punto de ser campeón de la Copa Libertadores, al “partido” de la infamia en el Estadio Nacional entre la selección chilena y la ausente selección de la URSS.

Parte 1

Parte 2

La patada de Boban y el fútbol balcánico en los 90

Con motivo del estreno de La patada de Boban*, nuestro nuevo programa sobre política y fútbol en Ahora Ya Radio, aprovechamos para contar la historia que da nombre a ese espacio radiofónico. La patada de Boban fue un conocido episodio que sirvió para poner de manifiesto el odio que se estaba larvando en Yugoslavia y que dio pie a la terrible guerra de los Balcanes. Era mayo de 1990, días después de que los nacionalistas croatas de Tudjman ganaran las elecciones regionales, y se enfrentaban en Zagreb el equipo local, el Dinamo, y el Estrella Roja de Belgrado. Un partido inoportuno en un momento de máxima tensión. Los grupos ultras de ambos equipos contribuyeron definitivamente a caldear el ambiente en los días previos al partido. Nacionalistas croatas los del Dinamo, los Bad Blue Boys, y partidarios de la independencia; nacionalistas serbios los del Estrella Roja, los Delije, y defensores de una Yugoslavia unida bajo la hegemonía serbia. De hecho, el papel de los grupos ultras (serbios, croatas y bosnios) en la Guerra de los Balcanes pone los pelos de punta. Como resume muy bien Nacho Carretero en el mejor artículo que he leído sobre el tema, estos grupos “de la grada pasaron a la trinchera”.

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Aquel 13 de mayo, ni los 3.000 Delije serbios que se habían desplazado hasta Zagreb ni los Bad Blue Boys que allí les esperaban estaban precisamente esperando el pitido inicial. De hecho, éste ni se produjo. Diez minutos antes hubo una invasión de campo y se organizó una brutal trifulca sobre el césped del estadio Maksimir. Con el equipo local sobre el césped, la policía yugoslava, superada por la magnitud de los acontecimientos, intentó controlar la situación y empezó a cargar contra los ultras croatas. En ese intercambio de porrazos, patadas, puñaladas y golpes, el capitán del Dinamo de Zagreb, Zvonimir Boban, vio como uno de los ultras de su equipo era golpeado por un agente tras caer al suelo. El futbolista no se lo pensó dos veces y lanzó una patada voladora contra el policía, paradójicamente un musulmán de origen bosnio. La imagen de Boban, uno de los futbolistas yugoslavos más prometedores, pateando a un agente se convirtió en un símbolo de que Yugoslavia se estaba aproximando peligrosamente al borde del precipicio.

A Boban, que había sido campeón del Mundo sub-20 en 1987 con la selección yugoslava y había anotado el único tanto balcánico y el penalti decisivo en la tanda en la final contra Alemania en Santiago de Chile, esta acción le convirtió en un hérore nacional croata. Él mismo se mostró orgulloso de esa condición y llegó a afirmar: “Ahí estaba yo, una cara pública preparada para arriesgar mi vida, mi carrera, todo lo que la fama puede comprar, todo por un ideal, por una causa: la causa croata“. Sin embargo, esa acción le costó una sanción de 6 meses que le impidió jugar el Mundial de Italia. Un Mundial al que Yugoslavia llevó a algunos de los flamantes campeones del Mundo juveniles como Jarni, Prosinecki, Suker o Mijatovic. Los Plavi eliminaron a España en octavos pero cayeron con la vigente campeona, Argentina, en cuartos por penaltis. Ésa fue la última Copa del Mundo que disputó Yugoslavia con jugadores croatas y bosnios en sus filas.

De una gran Yugoslavia a una gran Croacia

Lo cierto es que la “generación de Chile” disputó su último partido oficial como selección yugoslava en 1991 ante las Islas Feroe. En 1992 Croacia obtuvo permiso de la FIFA para jugar competiciones internacionales y sus dos primeras presencias en fases finales fueron muy meritorias. En la Eurocopa de 1996 cayeron en cuartos frente a Alemania, que se proclamaría campeona y en el Mundial de Francia llegó el gran éxito del fútbol croata. Tras caer en semifinales ante la anfitriona y posterior campeona, Francia, Croacia terminó tercera del mundo. Toda una gesta para un país de cuatro millones de habitantes y que se había independizado siete años antes. En ese Mundial Suker fue máximo goleador y Boban, uno de los jugadores más destacados de su equipo.

El mismo año en que Croacia fue admitida en la FIFA, Yugoslavia (lo que quedaba) debía jugar la Eurocopa de Suecia para la que se había clasificado sin demasiados problemas. Sin embargo, la guerra ya había estallado y finalmente los Plavi no pudieron disputarla. Su plaza fue ocupada por Dinamarca, que había sido segunda en el grupo de Yugoslavia en la liguilla, que, paradójicamente, acabó ganando el torneo.

Poco más de un año después de su famosa patada, Boban hizo las maletas y fichó por el Bari italiano. Ironías del fútbol y de la vida, en Bari acababa de ganar el Estrella Roja la Copa de Europa contra el Olympique de Marsella, con algunos representantes de la generación campeona del Mundo sub-20. A Boban le bastó un año en el Calcio para dar muestras de su exquisita técnica y en 1992 fichó por el Milan de Fabio Capello. En Milán formó parte de uno de los mejores equipos de los años 90 y ganó cuatro scudettos y la Copa de Europa del 94 contra el FC Barcelona en Atenas. En 2001, tras casi 200 partidos en Italia, Boban llega al Celta de Vigo de Víctor Fernández. Éste le había prometido ser parte importante del equipo, pero el croata ya estaba en lo último de su carrera y la plantilla del Celta era muy competitiva. Jugó poco, fuera de su posición y en octubre de 2002 decidió que lo mejor era volver a casa. Boban colgó las botas y se marchó a Zagreb, donde se licenció en Historia. Poco después empezaría una carrera en la enseñanza que compatibiliza con su labor de comentarista para televisiones croatas e italianas. A pesar de ser uno de los jugadores más importantes de la década de los 90, a Boban siempre le persiguió la patad del Maksimir.

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* La patada de Boban se puede escuchar aquí